Innovación química · Agricultura · Tratamiento del suelo

Vapor en lugar de fumigantes: la tecnología que busca mejorar la producción de frutillas

El calor puede reducir patógenos y malezas antes de plantar frutillas. Ensayos en California investigan cómo sustituir ciertas aplicaciones de fumigantes y qué hace falta para llevar el tratamiento a una operación comercial viable.

RedQuímica · 14 de octubre de 2026 · Lectura: 8 minutos
Ilustración conceptual de una cama de suelo preparada con un aplicador genérico de vapor en un campo agrícola costero
Ilustración conceptual generada con IA; no representa la finca de Rod Koda ni una máquina específica.

Preparar el suelo para que la planta pueda establecerse

Antes de cosechar frutillas —también llamadas fresas— hay una decisión menos visible: cómo preparar el suelo donde crecerán sus raíces. Los organismos perjudiciales y las malezas pueden comprometer el establecimiento del cultivo. La desinfestación con vapor busca reducir esa presión antes de plantar mediante calor, ofreciendo una posible alternativa a aplicaciones concretas de fumigantes.

Para RedQuímica, el interés está en esa sustitución de funciones: una intervención física puede asumir parte del trabajo de ciertos productos químicos, pero exige equipos, energía y control. El vapor no es una tecnología recién inventada. La innovación actual consiste en adaptar su aplicación y evaluar su desempeño en campos comerciales.

La observación de Koda: una señal que necesita contexto

La noticia de Associated Press del 8 de octubre de 2026 recoge la experiencia de Rod Koda, agricultor de Watsonville, California. Según su declaración, las parcelas orgánicas tratadas con vapor produjeron cerca del doble que otras parcelas de su finca. Es una observación atribuida al productor, no una estimación general del efecto del tratamiento. [1]

El material disponible no proporciona rendimientos absolutos por hectárea, superficies comparables, variedades, replicaciones ni análisis estadístico para esa cosecha. Tampoco permite identificar el contraste como vapor frente a fumigación química. Sin esos datos, no se puede separar con precisión la contribución del tratamiento de otras diferencias entre parcelas.

La experiencia sirve para formular preguntas y justificar ensayos mejor documentados. Para responderlas habría que comparar tratamientos en condiciones equivalentes y seguir varias temporadas. La versión de Los Angeles Times corresponde a la misma noticia de AP: su republicación no añade una investigación independiente.

Qué función se intenta sustituir

Un tratamiento previo a la plantación busca disminuir organismos que dañan el cultivo o compiten con él. Cuando se emplean fumigantes, el objetivo es hacer llegar un agente activo al suelo y conseguir una exposición eficaz. En los antecedentes californianos aparecen cloropicrina y 1,3-dicloropropeno como tratamientos de comparación. Es un contexto experimental estadounidense; aquí no se extrapolan autorizaciones ni condiciones de uso a Chile.

El vapor cambia la forma de entregar esa intervención: transporta energía térmica. Sin embargo, reducir ciertos fumigantes de preplantación no equivale a eliminar todos los pesticidas durante la temporada. La expresión «agricultura sin químicos» tampoco describe el proceso: agua, suelo y plantas son materia química.

La guía de UC IPM integra las alternativas con variedades apropiadas, higiene de equipos y manejo del predio. El tratamiento del suelo es una parte de esa estrategia, no una garantía aislada contra cualquier problema posterior.

El calor debe llegar al suelo, permanecer y distribuirse

El vapor lleva energía desde el generador hacia el volumen tratado. Al condensarse libera calor, que se transfiere al entorno. Esta explicación física ayuda a entender el principio; no representa una medición del proyecto universitario. Un suelo puede calentarse de manera desigual, de modo que una lectura superficial no describe necesariamente lo que ocurre en profundidad.

UC Santa Cruz informa objetivos de 70–80 °C durante 20–30 minutos en el suelo. UC IPM cita aproximadamente 160 °F, equivalentes a 71 °C, durante 20 minutos. Son referencias de investigación y manejo, no una receta universal ni la temperatura de salida de la caldera. [2] [3]

La interpretación requiere conocer dónde se midió, cuánto tiempo se sostuvo el calentamiento y qué organismo se intentaba controlar. El caudal, las pérdidas y la distribución importan tanto como el generador. Las condiciones térmicas citadas no bastan para diseñar u operar un equipo.

Cuatro etapas del proceso

Selecciona una etapa para leer su explicación. Los controles nativos funcionan con teclado y sin JavaScript.

01 Generar vapor

El generador transforma agua en un flujo capaz de transportar calor. La evaluación debe considerar tanto la energía aportada como las pérdidas antes de llegar al suelo. Una temperatura alta en el equipo no demuestra que el volumen agrícola reciba el tratamiento previsto. La capacidad útil depende de todo el recorrido de transferencia.

02 Aplicar al suelo

El sistema conduce y distribuye el vapor hacia la zona de interés. Su diseño debe adaptarse a las camas de cultivo y al volumen que se pretende tratar. El contacto desigual puede dejar áreas con distinta exposición. Por eso, el avance del aplicador y la distribución del calor forman parte de una misma evaluación de ingeniería.

03 Comprobar la exposición térmica

Registrar temperatura y permanencia en posiciones pertinentes permite examinar si el tratamiento llegó al suelo previsto. Un valor máximo aislado no resume toda la exposición. Las mediciones deben relacionarse con el organismo objetivo y con la respuesta agronómica. El esquema muestra una lógica de verificación; no calcula eficacia ni propone un protocolo operativo.

04 Enfriar y establecer el cultivo

Después del tratamiento, el suelo debe quedar en condiciones apropiadas para plantar. También importa evitar la reintroducción de organismos perjudiciales mediante equipos, material vegetal o suelo trasladado. El seguimiento continúa durante el cultivo: una intervención previa puede reducir la presión inicial, pero no impide automáticamente nuevos ingresos ni sustituye las demás decisiones de manejo del predio.

Los ensayos anteriores muestran potencial y variabilidad

Fennimore y colaboradores publicaron en HortScience en 2014 una evaluación de un aplicador móvil en cuatro sitios durante 2011–2013. El resumen registra supresión de malezas y patógenos comparable al tratamiento comercial con cloropicrina/1,3-dicloropropeno en esas condiciones. Parte de los ensayos incorporó harina de semilla de mostaza: esos tratamientos deben distinguirse del vapor solo. Se consultó el resumen en EPA HERO, no el texto completo del editor. [4]

El informe de UC Davis alojado en USDA NIFA recoge comparaciones de campos de producción de 2018–2020 con resultados de crecimiento y cosecha semejantes a cloropicrina. También describe un ensayo en Clayton, Carolina del Norte, donde el vapor solo no controló Pythium y produjo menos que tratamientos con isotiocianato de alilo. Es un informe de proyecto, cuya categoría debe mantenerse explícita. [5]

Los resultados favorables justifican seguir investigando; los desfavorables ayudan a delimitar dónde funciona. No corresponde reunir sitios, años y combinaciones en una sola cifra de rendimiento. Ninguno de estos antecedentes documenta la cosecha de Koda de 2026.

Qué permite concluir cada antecedente
CasoComparaciónConclusión posibleLímite
Koda, 2026Parcelas de su fincaObservación del agricultorSin datos suficientes para generalizar
Fennimore, 2011–2013Tratamiento comercialControl comparable en los sitios estudiadosSeparar vapor y mostaza
UC Davis, campos 2018–2020Cloropicrina y controlResultados semejantes en esos ensayosInforme de proyecto; respuesta local
Clayton, 2019–2020Vapor y tratamientos combinadosLimitación frente a PythiumNo transferir a todos los suelos

Menos fumigantes exige evaluar otros efectos

Cuando el vapor sustituye una aplicación de fumigante, puede reducir oportunidades de exposición al producto sustituido. Esa posibilidad no demuestra una disminución cuantificada de enfermedad humana. El proyecto universitario cuenta con financiación de CDFA y reúne investigadores, ingenieros, productores y economistas. UC Santa Cruz describe un piloto cerca de escuelas del valle de Pajaro y resultados preliminares de supresión de patógenos y recuperación del microbioma. También reconoce que siguen abiertas preguntas sobre eficiencia, economía y duración del efecto. [2]

Desinfestar o pasteurizar no significa esterilizar completamente. El calor también afecta organismos no objetivo, y una recuperación posterior no equivale a ausencia de impacto. La evaluación debe observar el comportamiento del suelo además del control inicial, evitando presentar el tratamiento como inocuo para todo organismo beneficioso.

La dificultad de convertir eficacia en operación comercial

UC IPM identifica combustible, mano de obra y tiempo de aplicación como obstáculos. A escala agrícola, el equipo debe tratar la superficie necesaria dentro del calendario de plantación. Un resultado biológico favorable puede perder atractivo si la operación consume demasiados recursos o no alcanza a completar el trabajo oportunamente. [3]

Una comparación económica necesita incluir inversión, mantenimiento, energía, personal y capacidad de utilización. También debe considerar qué tareas se sustituyen y qué problemas permanecen. El costo pertinente se relaciona con la superficie efectivamente tratada y con la cosecha comercial obtenida, no únicamente con el precio del combustible.

La duración del efecto añade incertidumbre. Si aparece reinfestación, habrá que investigar su origen y cómo cambia el resultado entre temporadas. Tampoco se puede deducir ahorro total de agua, energía o emisiones a partir del mecanismo térmico: esos balances requieren mediciones del sistema completo.

Qué tendría sentido evaluar en Chile

El interés local es una posibilidad de evaluación agronómica y de ingeniería. Un ensayo debería partir del diagnóstico del predio y definir una comparación relevante: presión de organismos perjudiciales, suelo, variedad, calendario y alternativa utilizada. Medir producción sin registrar las condiciones del tratamiento dejaría incompleta la explicación de sus resultados.

También haría falta estudiar capacidad de aplicación, acceso a energía, mantenimiento y costos bajo condiciones locales. No se han verificado para este artículo adopción comercial chilena, proveedores del sistema ni rentabilidad en Chile. Las experiencias estadounidenses orientan preguntas; no responden por adelantado cómo funcionaría la tecnología en un predio nacional.

El avance consiste en explorar cómo entregar calor de manera controlada para sustituir funciones concretas de ciertos fumigantes. Para convertirse en una opción consistente, debe demostrar eficacia reproducible, operación viable y un balance de recursos justificable. Mantener juntos esos tres criterios permite valorar la innovación sin convertir una señal prometedora en una conclusión prematura.

Fuentes y alcance

  1. Haven Daley / Associated Press. Noticia sobre el uso de vapor en cultivos de frutillas en California, 8 de octubre de 2026. El dato de Koda corresponde a su declaración.
  2. UC Santa Cruz, Erin Foley. Proyecto de desinfestación del suelo con vapor, 18 de septiembre de 2026; página modificada el 21 de septiembre.
  3. UC IPM. Non-Fumigant Alternatives for Soil Disinfestation. Guía de manejo para frutillas.
  4. Fennimore, S. A. y colaboradores (2014). Evaluation of a Mobile Steam Applicator for Soil Disinfestation in California Strawberry. HortScience 49(12), 1542–1549. Resumen consultado en EPA HERO; texto completo no revisado.
  5. UC Davis / USDA NIFA. Integration of allyl-isothiocyanate, steam and exothermic compounds for soil disinfestation in strawberry nurseries. Informe de proyecto y resultados, 2017–2021.
  6. Haven Daley / Associated Press. Versión publicada por Los Angeles Times, 9 de octubre de 2026. Republicación de la noticia de AP.

Las cifras pertenecen a sus casos y condiciones. Este artículo no proporciona instrucciones de operación ni confirma disponibilidad o rentabilidad del sistema en Chile.

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